Nada es Eterno

 

Todo pasa hombre.
Todo pasa, no te pongas triste.
Pasa la tormenta y el agua
que se pierde por las alcantarillas.

No sufras hombre. No sufras.
Todo se acaba. Nada es eterno.
Al fin y al cabo piensas que, en el amor,
la mancha de la mora, otra verde la quita.

Yo te escuchaba triste
miraba solo tus ojos negros
y no me dolía tu despedida
sino tu sonrisa al decírmelo.

Te enfadabas ya por todo
lo que humildemente te decía.
Ya no era mi voz un canto
que en tu corazón entraba
y mi voz en el aire se perdía.

Se marchó Sofía de mi lado.
Se marchó un día, no recuerdo la hora,
o quizás sí y no quiero pensarlo.
Pero se marchó. No podía retenerla
y, desde aquel día, todo es negro.
Negro como sus ojos y la pena mía.

19 julio 2009

 

 

Marcelino Arellano alabarces

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