No pasa nada. Nada.
Todo empieza y todo acaba.
Como lo tuyo y lo mío,
como los ríos caudalosos
que empiezan en la montaña
y llegan secos al mar.
Así empezó mi amor.
El tuyo y el mío
como el agua cristalina
que cae pura en la poza de un pilar.
No pasa nada –me dijiste-
yo busco mi libertad,
mientras tus hermosos ojos negros
no me miraban ya.
No pasa nada hombre
si todo ha de pasar:
las gentes que van por la calle,
los barcos que surcan el mar,
las estrellas errantes del cielo
y el amor que nos tuvimos
también ha de pasar.
Tú lo dijiste alegre,
yo no he dejado de llorar.
19 julio 2009